Si hay algo que siempre me caracterizó es la enorme cantidad de datos y referencias totalmente al pedo que mi cerebro puede almacenar.
Esto en parte es culpa de mi abuelo materno, que con su colección de revistas científicas y de interés general me pegó de chico el vicio de leer cuanta estupidez anduviera cerca. Así fue que crecí leyendo revistas como Muy Interesante, Mecánica Popular, la Conocer y Saber (que más tarde pasaría a llamarse Conozca Más vaya a saber porque) y la nunca bien ponderadas Selecciones de Readers Digest, estas últimas reservadas casi exclusivamente para la lectura en mis períodos escatológicos, es decir cuando me sentaba en el trono por horas y horas a leer (otro de los vicios que tengo de chiquito y que a mi señora la enervan).
De esa época me quedaron almacenados en el disco duro de la mollera una infinidad de datos que, no sólo no le interesan a nadie, sino que además no sirven para una mierda (bueno, la Selecciones para esto último si que me servía).
Así me enteré por ejemplo que en el desierto del Sahara sólo nevó una vez y fue en el año 1979. O que el único mamífero que no puede saltar es el elefante.
Como ven son datos que yo les puede retransmitir y que son más inservibles que papel higiénico mojado (quien alguna vez haya intentado limpiarse el culo con papel mojado sabrá entender). Datos al pedo salvo que usted señora este planeando un viajecito al Sahara, en cuyo caso le recomiendo se lleve un suéter por si las moscas, o si usted señor andaba con ganas de entrenar ese paquidermo que tiene en el patiecito del fondo para que tirara un ollie en el skate a modo de truco circense, desde ya le digo que va a perder el tiempo.
Pero a donde nos llevan esta sarta de pelotudeces se preguntará el lector (no se preocupe tía que yo también me lo estaba preguntando) y la respuesta es muy sencilla. Y es que desde el advenimiento de la Internet, mi afán de buscar datos inútiles se centuplico. La web últimamente está plagada de boludeces, encuestas al pedo, e investigaciones que arrojan datos que tienen menos valor que un cecor de 5 (para los que no tuvieron la suerte de nacer en la República Mediterránea de Córdoba les cuento que el Cecor supo ser algo así como los patacones, los bocones y otros ones que se inventaron para salvarle el tuje al gobierno de turno).
¿Y que es una investigación de estas que estoy describiendo? Básicamente es un estudio realizado por un boludo que no tiene otra cosa más importante que hacer, acerca de un tema que a nadie le importa un huevo y dirigido a algún otro boludo que tampoco tiene otra cosa más importante que hacer (en este último grupo se incluye este humilde servidor).
Investigaciones como por ejemplo:
- Un grupo de científicos Noruegos determinó que el fútbol es un deporte machista. (¿hacia verdadera falta investigar para llegar a esa conclusión?)
- Investigaciones recientes afirman que cada vez está más extendido el uso de celulares en el mundo. (me jodeeessss!! ¡¿En seeeriooo?! ¿Cuántas semanas te llevó determinar eso pescado? ¿contaron personalmente a cada usuario?)
- Los resultados obtenidos en la investigación indican que los jóvenes de la Argentina cada vez debutan sexualmente a edades más tempranas. (¿era necesario? Sólo hace falta mirar a cualquier pibe de hoy en día para darte cuenta que los chicos vienen más rápidos que un Concorde con los carburadores tocados)
Pero dentro de esta sarta de idioteces que fui encontrando en la Internet hubo un dato que me llamó poderosamente la atención. Lo leí hace mucho, por lo cual no recuerdo las cifras exactas, pero hablaba de la cantidad impensable de horas que los Argentinos perdemos cada año esperando en las colas de bancos, empresas de servicios, dependencias públicas etc.
Horas, y horas, y más horas de esperar a ser atendidos con la mirada clavada en lontananza y pensando como solucionar nuestras mortales existencia.
Horas y más horas varados en esos laberintos de tiritas (yo creo que a alguno se le ocurrió esa idea de hacernos perder el tiempo en una cola que de entrada no parece ser una cola porque no es derecha sino con firuletes, pero que finalmente a nadie engaña).
Horas y más horas de espera mirando con disimulo los culos mirables que pasan cerca, o analizando la nuca del que tenés enfrente tratando de imaginar quien será o a que se dedicará (si es una mina que está más o menos buena también pensas que tal será en la cama).
Pero desde hace unos años se instauró en todo el país, comenzando por Capital Federal (porque Dios estará en todos lados pero las oficinas de Heaven S.A están en Puerto Madero, a mi no me joden), la moda de poner televisores colgados a la vista de todos y cuya misión en la vida es la de entretener a los giles de la fila. Están ahí como para que los que esperamos no rompamos mucho las pelotas y miremos con cara de ojete al que atiende cada 32 milisegundos.
Pero en todos los lugares donde alguna vez tuve que esperar haciendo la cola se dio siempre la misma puta situación de mierda. El televisor está. Es más está prendido. ¡Y te digo más, está sintonizando en un canal nacional! (usualmente uno de noticias o quizá uno de esos pedorros de la mañana llamados de “interés general”) ¿Y cual es el problema entonces?- Se preguntará el lector -
El problema está señores, en que el tele esta, y está encendido y sintonizando un canal nacional. Eso si, sin volumen para no molestar a los empleados.
¡La recontrísima vagina de la bataclana lora!
¡¿Para que mierda pones un canal en castellano si le vas a sacar el volumen hijo de un gran caravana de rameras?! ¿O acaso todos tus clientes saben leer los labios? ¿Es que no se dan cuenta que si en la tele están pasando algo interesante pero no lo podemos escuchar nos ponemos de peor humor? Es algo que me pone loco me pone. Es más, una vez se lo pregunté al gerente que pasaba por las filas con cara de imbécil preguntando si estaba todo bien y tuve esta conversación:
Gerente: - ¿Todo bien señor? - (sonriendo estupidamente como si el fuera el proctólogo y yo el próximo paciente)
Yo: (¡no Pelotúdo!, hace como 40 minutos espero y tengo los testículos al plato) - este…Si todo bien -
Gerente: - me alegro - (la estupida sonrisa sigue esculpida en su cara) - si lo puedo ayudar en algo o si tiene alguna sugerencia para mejorar el servicio no tiene más que avisarme -
Yo: Y en este punto uno debería decirle que es tremendo forro y que un mejor servicio lo lograría agregando más cajeros en lugar de los 3 que tiene para atender 400 cliente y que encima 1 de los cajeros esta fumando en el baño y el otro tratando de levantarse a la minita que está como pasante. Pero calmo a la tanada que llevo dentro y le sugiero - Sólo una sugerencia, ¿porque no suben el volumen del televisor así por lo menos entendés que noticias están pasando? -
Gerente: - Porque el ruido molestaría a los cajeros - me responde con el tonito que usaría para explicarle algo a Forrest Gump.
Yo: - Ok ¿y si sintoniza entonces algún canal de series en inglés, o alguna película con subtítulos?-
Gerente: - Ah no, nosotros queremos que nuestros clientes estén informados -
Y eso ya fue demasiado para mi pobre cabeza y apagué mis dispositivos de escucha (también llamados orejas).
¿Querés tenernos informados pero sin poder escuchar? ¿Será que pretenden que uno aprenda a leer los labios? (Ojo, esto último podríamos hacerlo con el tiempo que perdemos en las colas. Uno puede tomar un cursito de lo que sea ahí. Mi abuelo sin ir más lejos aprendió como desarmar un satélite de la NASA en las horas que esperaba para cobrar la jubilación)
¿O será que junto con la pena impuesta a Adan y Eva de irse del paraíso, Dios también nos adoso este castigo?
“Vivirás eternamente expulsado del paraíso, tus hijos y los hijos de tus hijos pasarán hambre y penurias y estarán condenados a esperar eternamente en la cola del banco”
Que se yo, por lo pronto yo los voy dejando porque son las 8 de la noche y en un par de horitas tengo que ir a esperar en la puerta de la AFIP para ver si puedo hacer un trámite mañana al medio día.
Besos a todos y que la espera les sea leve….