Meetic
El otro día me metí en Meetic. Allí entran normalmente dos tipos de hombres. Los que quieren follar, y los que ... también pero lo disimulan.
Yo quería estar en Meetic porque se me habían acabado los chistes. Y como en el tema de quien está más salido la igualdad entre hombres y mujeres no existe, elegí claramente “chica busca chico”.
Bueno, tenía ciertos problemas con la foto, pero lo solucioné rápido. No pusé ninguna. Pero escribí “Una rubia de ojos azules muy agradable de ver busca a su tigre de bengala”.
Ohhhh, no hizo falta ninguna foto. Trecientos mails en un día, doscientos flechazos. Ni la secretaría del Rey recibe tantos. Me refiero a los mails, no a los flechazos.
Primero descarté a los hombres que te consideran tener una ligera demencia. De estos que escriben: “Estoy divorciado de mi mujer pero ella todavía no lo sabe”.
Después quité a los maníacos confesados, pero no capturados, los que te ponen en vez de “hola” directamente la longitud de su miembro veril.
Los niños en plena embullición hormonal les mandé a su cuarto...a pensar, y en casos graves, al cuarto de baño.
Los señores con marcapasos. Bueno, a estos me los quito con breves conversaciones eróticas. Dos minutos de charla sobre mis supuestos gluteos, y ...uiuiuiuiui, al pretendiente se le lleva la ambulancia.
Luego un ligero casting sobre el aspecto físico. Me refiero a estos tíos de 160 kilos, que para compensar en vez de una novia deberían buscar dos.
Y te quedan un par de casos difíciles. El primero es el típico chico perfecto. Guapo, educado, profundo, romántico. Me comparo con él, y ¡qué asco me da! Pero luego empiezas examinarle con lupa, y ... mira, mira, no ha puesto una tilde en la palabra “coño”. ¡Inalfabeto! Ah, ¿se refería a una figura geométrica? ¡No te quiero de todos modos! ¡Porque sí! ¡Hijo puta!
Y el segundo caso difícil es el chico tierno. El mimosín. Te empieza a decir cosas, y tu ..., digamos, figura gemétrica se pone a tope. Como en la peli “Con faldas y a lo loco” repites: “No soy una chica, no soy una chica”. Pero las emociones pueden contigo, y le gritas por teléfono: “Hazme tuyo, o sea ...tuya”. Ah, ¿y por qué tengo voz de un tío? Pues...nadie es perfecto.
Buenas noches.
VUESTROS COMENTARIOS
el critico Aņadido el 08 de 02 de 2012 a las 23:27:27
el tema es fresco, pero algunas bromas no se entienden, por esto te pongo un 8